domingo, 14 de diciembre de 2008

LO UTIL, LO BUENO Y LO PRUDENTE




Mario Di Costanzo Armenta
Lo útil, lo bueno y lo prudente

Estoy completamente seguro de que para muchos mexicanos el recuerdo del Fobaproa aún se encuentra intacto en su memoria. De hecho, es uno de los temas de los que más se ha escrito durante los últimos 10 años.

Independientemente de que existan defensores y detractores de este negro capítulo en la historia económica del país, para todos es una realidad que la discrecionalidad, la falta de transparencia, la corrupción y el tráfico de influencias son calificativos que aún ahora no pueden ser descontados al hablar de este tema.

Y es que resulta imposible negar que en la “panza” del Fobaproa se encuentran los créditos que no pagaron importantes personajes de la política, así como prominentes industriales con enorme capacidad económica que en algún momento decidieron transferir sus deudas a los contribuyentes, al ser rescatados por el Estado, bajo el lema de “proteger los ahorros de la gente común y corriente”.

Parte de lo anterior lo resume el propio Michael W. Mackey, auditor del Fobaproa, quien concluye textualmente lo siguiente: “Entendemos que en México, un número relativamente pequeño de grupos económicos (aproximadamente 10 o 12) son responsables de una parte muy importante de la actividad económica. Estos grupos operan típicamente a través de varias compañías en diversos sectores, incluyendo el financiero. Estos grupos adeudan cantidades importantes a los bancos que participaron en los programas del Fobarpoa. Muchos de ellos tienen o tuvieron participación accionaria en ciertos bancos revisados.

Más aún: el 21 de abril de 2003, el ahora ex vocal de la junta de gobierno del IPAB, Bernardo González Aréchiga, entregó al entonces presidente de la Comisión de Vigilancia de la Auditoria Superior de la Federación sus Memorias de Labores. Y en la página 13 del citado Informe refiere el siguiente párrafo:

“El terrible dilema que confrontó el Fobaproa, según uno de los responsables más importantes del rescate, se resume en la siguiente frase: ‘A raíz de la crisis bancaria de 1995, nosotros tuvimos que escoger entre cumplir la ley o reducir el costo fiscal. Optamos por reducir el costo fiscal. Espero que ustedes también tengan la capacidad de hacer lo propio cuando llegue el momento’”.

Esta abierta confesión de la violación a la ley durante el rescate bancario muestra que mientras que a estos grupos conformados por banqueros, prominentes industriales y políticos se les otorgó un trato preferencial, para millones de pequeños y medianos deudores la situación fue diferente, ya que las autoridades determinaron “aplicar la ley” y estas personas, “los nadies”, terminaron perdiendo sus bienes y propiedades.

Señalo lo anterior porque desde hace algunas semanas el gobierno ha venido instrumentando de manera velada una especie de Fobaproa II, dirigido a grandes empresas, pero ahora bajo el lema de “proteger al empleo y a la planta productiva nacional”.

Este rescate consiste en que a través de Nacional Financiera (Nafin) el gobierno, con recursos públicos, garantiza, es decir, “avala”, la deuda de las empresas que se hacen acreedoras de estos apoyos. De esta manera, y en pocas palabras, el gobierno “compra la deuda de estas empresas”.

Desafortunadamente, Nacional Financiera no ha informado de manera clara y transparente de las operaciones llevadas a cabo hasta el momento.

Lo que sí se sabe es que a partir del primero de enero del próximo año el ex presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM) y también ex presidente del Consejo de Administración de BBVA-Bancomer, será el nuevo director general de Nafin.

Todo esto contrasta dramáticamente con la actitud de “no me importa” que el gobierno ha manifestado con respecto del problema de la cartera vencida en créditos hipotecarios y tarjetas de crédito, y que se estima que afecta ya a más de un millón 446 mil personas, para las cuales no se han diseñado mecanismos de rescate.

Y es que al mes de septiembre del presente año la cartera vencida en tarjetas de crédito ascendió a 24 mil 584 millones de pesos, cifra superior en 206 por ciento a la registrada en las épocas del rescate bancario (diciembre de 1997) y 57 por ciento superior a la registrada en diciembre de 2006.

Si bien es cierto, que lo anterior se explica en buena medida, por el deterioro del ambiente económico, también lo es, que el alto costo de las comisiones y la tasa de interes que cobran las instituciones bancarias, han tenido mucho que ver en esta situación, a manera de ejemplo mientras que BBVA la tasa de interés total de una tarjeta de crédito emitida en México es de 80 por ciento, en España es de sólo 25 por ciento.

Esto se debe a la concentración de las actividades bancarias que ha permitido que la banca opere como un gran oligopolio.

Adicional a lo anterior, los bancos deben reconocer, que el problema se ha potenciado por la falta de una adecuada cultura financiera, por su estrategia de utilizar el llamado “crédito al consumo” como una herramienta de penetración de mercado, por las agresivas campañas que implementaron para la colocación de plásticos, y por la ampliación de líneas de crédito sin previa opinión del cliente, y careciendo de los análisis de su capacidad crediticia.

En pocas palabras, deben admitir su irresponsabilidad y corresponsabilidad en la gestación de este problema.

Por ello digo, que lo útil, lo bueno y lo prudente es que se disminuyan y pongan topes, a las comisiones y tasas de interes de estos plasticos, y que tanto el gobierno como los bancos, implementen programas de reestructuras a tasas “blandas” y condonación de adeudos, que impidan que este problema económico, se convierta un un asunto social de gran envergadura y que en este momento a nadie le conviene.

Al respecto, vale recordar que existe en la Cámara de Diputados un dictamen, aprobado ya por el Senado, que detalla un programa de apoyo a deudores de la banca y se conoce como “el artículo 62 bis” y sólo es cuestión de que exista la voluntad y sensibilidad política para resolver un problema que todavía es de dimensiones manejables.


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LA BARBARIE DE LA PENA DE MUERTE




Arnaldo Córdova
La barbarie de la pena de muerte

Creo que una verdadera tragedia de la ciencia del derecho penal ha sido siempre el nunca haber logrado una definición verdaderamente universal, convincente, libre de prejuicios sociales y resabios de barbarismos atávicos, de lo que es y debe ser la pena, vale decir, la sanción que se aplica en la comisión de ilícitos de toda índole. La misma palabra siempre suena a algo que en el derecho contemporáneo resulta inadmisible: castigo, venganza, exclusión, confinamiento, aniquilamiento. No hay manual o tratado en la materia en el que no se nos diga que la pena no es sólo sanción, sino un modo de prevenir el delito y regenerar los tejidos dañados en el seno de la convivencia social.

En este punto, no tiene remedio, siempre habrá que recordar al gran fundador de la ciencia del derecho penal moderno, el gran jurista y filósofo del derecho italiano del siglo XVIII, Cesare Beccaria. Fue un enemigo feroz de la pena de muerte y del concepto de la pena como castigo o venganza. Su doctrina se puede resumir en unas cuantas palabras: si la ley es fruto del contrato que los hombres tienen para organizar su sociedad, del consenso popular (él era un contractualista convencido), y es elaborada por los representantes populares, entonces es inadmisible que la pena sea considerada como venganza de la sociedad. El delito es como una enfermedad en el cuerpo social: no se le sana amputándolo.

Los delitos y las penas, decía, deben estar previstos en la ley (esa convicción dio origen a un aforismo emblemático de los foros de la abogacía: nullum crimen, nulla poena, sine legge, no hay crimen, no hay pena, sin una ley), no ser dictados por el juez que juzga al acusado ni, mucho menos, por quienes detentan el poder en la sociedad, político o de facto. Si de eso se trata, la pena debe ser como una operación que subsane el daño causado. De ahí nació la concepción humanista de la pena como sanción que no es vengativa, sino regenerativa y preventiva. Al órgano dañado, hay que curarlo, no extirparlo.

La pena como venganza es pura barbarie y no hay modo de justificarla de otra manera. Era el medioevo, decía el ilustre filósofo. El derecho está destinado a organizar y a regular la convivencia social. Mal se ve una rama del derecho que sólo obedece a instintos oscuros y bestiales que anidan en el alma de los hombres. Aumentar la severidad de las penas hasta hacerlas monstruosamente crueles e inhumanas, según algunos, sirve para azorrillar a los posibles delincuentes. Recuerdo que en la Facultad de Derecho de la Universidad Michoacana un alumno presentó una tesis con el título: “Los efectos educativos de la pena de muerte”. Mi maestro, Guillermo Morales Osorio, cuando le tocó el turno de oír los argumentos, dijo: “Pues, ¡qué bien educado queda un cabrón al que le cortan la cabeza!”.

Beccaria consideraba que la pena como castigo o como venganza y, en especial, la pena de muerte, era una auténtica guerra de una parte de la sociedad contra otra. En un pasaje de su memorable obra De los delitos y de las penas, se preguntaba: “¿Por qué parece que en el presente sistema criminal, según la opinión de los hombres, prevalece la idea de la fuerza y de la prepotencia sobre la de la justicia…?” En un verdadero sistema criminal, remataba, hay un valor que debe estar por encima de los demás: el “interés de la verdad”. ¿Cuántos inocentes en la historia habrán sido injustamente condenados por ilícitos que no cometieron ni pensaron cometer? En nuestro medio, como se ha dicho, de 90 a 99 por ciento.

Esta tragedia de la ciencia penal, al no atinar a definir lo que es la pena, en realidad, es una tragedia de la sociedad de nuestros tiempos. Sigue siendo una guerra de una parte de la sociedad en contra de otra. Eso no es derecho. Ese Panchito Pantera que está resultando el gobernador de Coahuila y los monaguillos reaccionarios que hoy dirigen el PVEM, de verdad deben estar convencidos de que se trata de una guerra. El primero, además, con la divisa: “Vean qué machito tienen aquí; si los encuentro, los mato a todos”. La pregunta es siempre obligada: ¿cuántos inocentes serán sacrificados en esa guerra?

Dejemos de lado, por ahora, el que la reforma constitucional de 2005 a los artículos 14 y 22 abolió, definitivamente, la pena de muerte (por cierto, con los votos unánimes de los verdes), y el que México haya signado todos los tratados y convenios internacionales que la prohíben terminantemente. Aquí el problema sigue siendo el mismo desde la época de Beccaria: ¿para que sirve el derecho penal, para qué sirve la pena y, sobre todo, para qué sirve la pena de muerte? Todo mundo en todo el mundo lo ha hecho notar: las penas no asustan a los delincuentes ni les sirven de amenaza. El que comete un delito no piensa en esas cosas y menos si sabe que tiene todas las de ganar al quedar impune.

Desde luego que todos los razonamientos de los más enjundiosos penalistas del mundo con convicciones humanistas acerca de que la pena debe ser, ante todo, educativa y debe servir para rehabilitar al delincuente y reintroducirlo en la vida social como un hombre nuevo no son convincentes en absoluto. Debo decir, empero, que a mí siempre me han convencido. Pero el derecho penal moderno tiene, en todo momento, el mismo enemigo irreconciliable e inconcitable: el deseo de venganza de la sociedad. En primer lugar, al ofendido no se le puede ocurrir que se deba ser racional y generoso con el que lo ha agraviado. Y, luego, nuestras sociedades mojigatas y conservadoras, no pueden admitir que se pueda hacer algo con el delincuente para rehabilitarlo.

En el fondo, se trata de una tragedia de la sociedad y no sólo de una ciencia o de un modo de percibir la realidad. Mientras los hombres sientan que el agravio es una ofensa a sus intereses y no una enfermedad de o un daño a la sociedad, no habrá remedio. Una legión de juristas y abogados estadunidenses han dado sus testimonios sobre el hecho evidente de que, de cada diez condenados, muy probablemente nueve son inocentes. Sobre todo cuando se trata de la población afronorteamericana, tan castigada a lo largo de la historia en Estados Unidos. La pena de muerte y el “ojo por ojo” no sólo son una barbarie, son también una enfermedad de las sociedades de nuestro tiempo, inadmisibles para la civilización, si queremos ser civilizados, cosa cada vez más parecida a un arcano.

PS. En las próximas tres semanas estaré ausente de estas páginas. Ya nos veremos de nuevo.


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DE CALENTAMIENTOS



Rolando Cordera Campos
De calentamientos

Mientras en Poznan se exige al mundo que tome en serio el cambio climático y el calentamiento global, desde América Latina se advierte sobre la llegada de otro calentamiento: lo que, según me cuenta un amigo regio, el rector del Tecnológico de Monterrey ha bautizado como el “calentamiento social”.

Según el Panorama Social de la Cepal, “América Latina corre el riesgo de perder lo ganado en los años recientes en la reducción de la pobreza”. La crisis no deja espacio sin tocar en su arrebato y lo más probable es que a lo largo de la región se imponga un estancamiento del empleo nuevo y un aumento considerable en el número de plazas perdidas. Los afectados primeros serán los conocidos de siempre: jóvenes trabajadores precarios e informales, mujeres y viejos. Los damnificados serán los niños para quienes la protección es casi nula.

Gracias al boom de las materias primas que benefició sobre todo al Cono Sur, al despliegue de políticas anti pobreza y a la relativa estabilidad monetaria, el mercado laboral latinoamericano mejoró después de décadas que en materia de ocupación fueron más que perdidas. Muchos festinaron este nuevo “punto de inflexión” que daría vigor y aliento a unas democracias acosadas por la desigualdad y la mediocridad del crecimiento resultante de los cambios globalizadores. Pero el ciclo terminó antes de tiempo y, ahora, la preocupación por el malestar en la democracia que podría devenir malestar con la democracia según la fórmula acuñada por el PNUD en su informe de hace unos años, se vuelve emergencia ante un tiempo cargado de electricidad y nubes negras. El movimiento alcista en los precios de los productos básicos, detenido pero no revertido, no hará sino agravar la penuria de los grupos que habían visto disminuir su pobreza y gestaban esperanzas de mejoría gradual pero sostenida. Esto no va más, y el vuelo se detiene.

Es cierto, como informa Cepal, que desde 2002 las tasas de desocupación han bajado progresivamente en la gran mayoría de las áreas urbanas de los países de América Latina; sin embargo, hay que tener presente que “el desempleo sigue siendo elevado y en 2006 superaba en 2.4 puntos porcentuales el nivel de 1990”. Este es, junto con el encarecimiento de las canastas básicas, el punto de partida de la región para encarar la crisis global y debería ser el observatorio principal para tomarle el pulso y actuar en consecuencia. No es la deuda externa o el desequilibrio interno expresado en inflación y devaluaciones lo que hoy asuela la región, sino una deuda social no saldada y un pagaré en materia de transformación productiva que no se ha honrado cabalmente en ningún lado y que en buena medida se quiso archivar gracias a la expansión internacional y el boom de los productos primarios, incluido el petróleo.

Para México, la carga de estos pesados saldos insolutos parece menos aparatosa, pero quizás sea todo lo contrario. La caída en la actividad puede ser menos espectacular que en otros países, pero eso se debe a que aquí se impuso el no crecimiento como cultura nacional. Y lo mismo podría decirse de la situación financiera: no aparece tan explosiva por el mero hecho de que la banca no ha arriesgado y dedica sus afanes a cobrar la deuda pública interna (Fobaproa, IPAB, etcétera), a transferir ganancias a sus matrices externas y a “consultar con Madrid” en caso de duda.

Así, lo que ha habido en estos lustros de estancamiento estabilizador ha sido una acumulación de pendientes que alcanza su clímax en la perspectiva estudiada a fondo por el investigador Fernando Cortés de que en unos meses el país dé un salto para atrás y amplíe la pobreza extrema, llamada aquí alimentaria, sin detener el espectro de la urbanización de la carencia social que ya define el panorama total de la república. Habrá elecciones, digamos, pero no excedentes petroleros. A ver si con la noche vieja a Agustín Carstens se le ocurre despertar de su ya largo sueño

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MAS CONTAMINACION CON NITROGENO EN PEMEX




Antonio Gershenson
gershen@servidor.unam.mx
Más contaminación con nitrógeno en Pemex

En el Diario Oficial del martes 11 de diciembre, Pemex Exploración y Producción (PEP) publicó la convocatoria a un concurso, a una licitación pública internacional. El propósito es que la empresa ganadora –seguramente trasnacional– inyecte nitrógeno “en pozos petroleros e instalaciones de PEP”. Vienen las fechas típicas de una licitación, y la última es la del inicio del trabajo, 5 de marzo de 2009, que durará cerca de dos años.

Se trata de la región de Chicontepec y el propósito es aumentar la producción de crudo y gas, de modo que ésta se incremente a 550 mil o 600 mil barriles diarios hacia el año 2021. Para ello Pemex plantea perforar 15 mil pozos en los próximos 15 años. También informa que en los pasados cinco años se han perforado en promedio 675 pozos anuales. Tratándose del petróleo, informamos que son más perforaciones que las de todo el resto del país.

Vamos a ver, primero, la realidad de Chicontepec. Para 2007, la producción promedio de petróleo crudo fue de 22 mil barriles diarios. Se informa, todavía extraoficialmente, que ahora está en 30 mil barriles diarios. Esta fabulosa cantidad equivale a ¡uno por ciento! de la producción nacional. Después de siete años de “desarrollo” y de miles de pozos que, obviamente, se dejaron de hacer, ellos o sus equivalentes, en otras zonas más productivas del país. Esto no checa con la promesa de 600 mil barriles diarios, 20 veces más que lo que en realidad produce esa zona luego de miles de perforaciones.

Comparamos la situación con la del litoral de Tabasco. Ya en 2006 había aumentado la producción al doble en dos años, a 143 mil barriles diarios. Tanto en 2006 como en 2007 los pozos exploratorios tuvieron ciento por ciento de éxitos, y eran bien poquitos: dos y uno, respectivamente. Se trata de crudo ligero y con gran cantidad de gas asociado. Y pese a los resultados excelentes, de 16 pozos de desarrollo en 2006, se redujeron a seis en 2007. Con tan pocos recursos de inversión, los recursos naturales son tales que sus 143 mil barriles diarios, frente a los 22 mil de Chicontepec, ya en 2007, son seis veces y media más. Y sin quemar gas por la contaminación con nitrógeno.

Finalmente, vamos a ver la realidad de la inyección de nitrógeno en los pozos petroleros. Ya publicamos en este espacio un análisis amplio del problema, el 9 de noviembre. Retomamos sólo algunos resultados:

“El porcentaje de gas quemado en relación con la producción nacional total, o ‘enviado a la atmósfera’, ha pasado de 5.1 por ciento en el primer trimestre de 2007 a 17.4 en el primer trimestre de 2008, 17.6 en el segundo trimestre y 19.2 por ciento en el tercero. Eso es lo que nos dicen los reportes respectivos. En aproximadamente un año y medio, se quema casi cuatro veces más gas, en porcentaje de la producción total”. Con datos más recientes, entre julio y octubre de este año, la cantidad de gas natural quemada al día aumentó poco más de 25 por ciento. Y el gas en su estado natural, que se está quemando cada día, contiene también unos 50 millones de barriles de condensados, que son como un petróleo de muy alta calidad.

Ahora, tomamos lo siguiente de la fuente original de Pemex: “En el tercer trimestre de 2008 el envío de gas a la atmósfera representó 19.2 por ciento de la producción total de gas natural, principalmente como resultado del incremento en producción de gas con alto contenido de nitrógeno en la Región Marina Noreste, al haberse rebasado la capacidad instalada para el manejo de gas natural.” (Reporte de Resultados Financieros de Pemex al 30 de septiembre de 2008, fechado el 30 de octubre de este mismo año, página 3). A confesión de parte, vemos que fue el nitrógeno la principal causa del “envío” del gas a la atmósfera (léase “quema de gas”).

Y por si fuera poco, ahora todavía se concursan cantidades enormes de nitrógeno para Chicontepec, para que se tenga luego que quemar el gas ahí también. Ya es un proyecto carísimo, improductivo en comparación con otras partes, y todavía le agregan esta otra joyita.


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viernes, 12 de diciembre de 2008

EL NAUFRAGIO




Luis Javier Garrido
El naufragio

El desastre institucional del país está suscitando múltiples especulaciones sobre el futuro inmediato de México y una pregunta aparece de manera recurrente: ¿quién está tomando las decisiones de gobierno en México?

1. La crisis económica global y la recesión están siendo enfrentadas por el gobierno de facto de Felipe Calderón de la peor manera posible: negando su gravedad pero reprimiendo al mismo tiempo todas las inconformidades sociales, mientras el gobierno rueda. Los asuntos fundamentales de México son decididos ya abiertamente por los grandes poderes trasnacionales y los de trámite por los no muy capaces colaboradores del titular del Ejecutivo mientras éste se dedica a la política partidista y a las elecciones del 2009, a tratar de resarcir su deteriorada imagen en una nueva y costosa campaña promocional y, según algunos, al dolce far niente.

2. La endeble situación de Felipe Calderón tras el fracaso de su supuesta lucha contra el crimen organizado (2006-2008), que tan onerosa resultó para las instituciones y para el país, se ve reflejada por el hecho de que no pudo siquiera nombrar a su nuevo secretario de Gobernación Fernando Gómez-Mont (que le fue impuesto por el salinismo), al nuevo subsecretario de Estrategia e Inteligencia Policial de la SSP Javier del Real, cargo por cierto anticonstitucional (quien le fue impuesto por las fuerzas armadas), y ni siquiera a su nuevo secretario particular Luis Felipe Bravo (que es un panista yunquista ajeno a su grupo).

3. El escenario desastroso que vivió México en el sexenio pasado, cuando un inepto y perverso como Vicente Fox, y que el Vaticano confirma ahora que está medio loco, cogobernó con su esposa Martita, subordinado a los priístas salinistas, cometiendo tropelías sin fin, disponiendo de manera patrimonial de los recursos de la nación y sometiendo a México a intereses extranjeros, ha quedado superado por el desastre de la segunda administración panista.

4. La derechización del régimen es en tanto absoluta, y a nadie puede extrañarle, por consiguiente, la nueva andanada contra los trabajadores, pues con absoluto cinismo los colaboradores de Calderón siguen interviniendo en el sindicato minero y encarcelando a sus dirigentes para servir al Grupo México y a los intereses de Salinas y de Larrea en el caso de la huelga de Cananea. Los campesinos de Atenco siguen detenidos mientras el nuevo titular de Bucareli llama delincuentes a los maestros que se manifestaron frente a sus oficinas el miércoles 10.

5. La respuesta ante este naufragio está siendo, sin embargo, no un viraje de timón sino una nueva campaña promocional, destinada como la anterior a resarcir la imagen de Calderón, la cual es todavía más absurda que la fracasada “lucha contra el crimen organizado”: la que se está llamando ahora la “lucha contra la corrupción”, y que plantea la misma cuestión: ¿qué autoridad moral tiene Calderón para encabezarla, cuando desde su paso por la Secretaría de Energía en el sexenio pasado se le señaló por haber entregado anticonstitucionalmente a una trasnacional de origen español la explotación del gas en la cuenca de Burgos, y de enriquecer a su cuñado con contratos ilegales?

6. La naturaleza actual del poder político y de la connivencia de quienes gobiernan con diversas multinacionales, con un puñado de empresarios traficantes de influencias que se han adueñado de los grandes negocios e incluso con el narcopoder, su sumisión cómplice con los dueños de los medios masivos de comunicación que no hacen otra cosa que engañar y envilecer a los mexicanos, suscita ante toda esta demagogia panista una pregunta: ¿qué acaso no está nuestro país gobernado por mafias del crimen organizado?

7. Las grandes decisiones financieras, estratégicas y de seguridad nacional que afectan a México no se están tomando ya en el país como aconteció al menos hasta 1982. Los tres últimos gobiernos de los tecnócratas priístas (De la Madrid, Salinas y Zedillo), y sobre todo los dos gobiernos del PAN (Fox y Calderón), carentes de la menor inteligencia y patriotismo han ido entregando gradualmente estas políticas a los centros de decisión de Washington, conforme al modelo de toma de decisiones de la globalización neoliberal que se venía delineando hasta antes del estallido de la crisis de 2008 y del inicio de la recesión, y en el cual los gobiernos nacionales quedan reducidos sólo a la posibilidad de implementar algunas políticas domésticas.

8. El escenario político nacional está marcado por un profundo deterioro en todos los órdenes, que se manifiesta de manera crítica en el aspecto institucional, en el que hay un abandono absoluto y un clima de corrupción generalizada. La injerencia de funcionarios estadunidenses en las cuestiones internas del país es ya cotidiana, por ejemplo, y no sólo no merecen éstos extrañamiento alguno, sino que son objeto de comentarios, cuando no de felicitaciones. El miércoles 10, un comentarista deportivo de la cadena de televisión ESPN señalaba con justa indignación que el edificio de la Secretaría de la Defensa Nacional se ha decorado en estos días, con el pretexto de la Navidad, con leyendas en inglés y símbolos estadunidenses.

9. El relevo en la Casa Blanca crea, sin embargo, un nuevo escenario para Calderón y para su equipo, pues están quedando cada vez más arrinconados en la debacle. El futuro gobierno de Obama tiene la tarea histórica de poner de pie al sistema imperial estadunidense, lavándole la imagen con un presidente afroamericano en la Casa Blanca y enfrentando la recesión con lo que no será sino un mal remedo del New Deal de Roosevelt. Y aunque lo esencial de las políticas imperiales de Washington hacia América Latina no va a cambiar, para Calderón y sus amigos –que han estado estrechamente vinculados al Partido Republicano, se subordinaron por completo a Bush y apostaron por McCain– el problema se agravará después del 20 de enero, pues van a tener problemas para salir de la orfandad en que los deja el relevo en Washington, por lo que están dispuestos a ofrecer más para seguir siendo apoyados como grupo.

10. El grupo calderonista espera en 2009 salir adelante en las elecciones que ya desde ahora está manipulando, pero no se da cuenta de que está ya derrotado ante el pueblo de México y ante la historia.


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domingo, 7 de diciembre de 2008

LA REFORMA DEL ESTADO. EL CONTROL DEL EJECUTIVO




Arnaldo Córdova
La reforma del Estado. El control del Ejecutivo

A Othón Salazar, maestro y compañero de nuestras luchas

Salta a la vista que el departamento del Estado que más urge reformar en cuanto a su régimen constitucional y en cuanto a su funcionamiento orgánico y político, es el Poder Ejecutivo (la expresión “departamento” para referirme a un poder del Estado la tomé de Rabasa). El Ejecutivo es el poder encargado de gobernar a la sociedad en todos los órdenes de la vida pública, aplicando (ejecutando) las leyes que emanan del Legislativo para ese propósito. Como decía Rabasa, es el poder de verdad entre los que integran el Estado.

Su titular, según el artículo 80 de la Carta Magna, es un solo individuo que se denomina “Presidente de los Estados Unidos de México”. Sólo en los primeros tiempos del México independiente (y ya antes, en la Constitución de Apatzingán) se postuló una presidencia colegiada. Los tiempos y las experiencias de la vida política moderna han demostrado que el gobierno de la sociedad es mejor que lo lleve un solo individuo. En los regímenes parlamentarios, a ese individuo (primer ministro) lo debe acompañar un número de colaboradores que se integrarán en un gabinete responsable ante el Parlamento, del cual dimanan.

¿Qué es lo que hay que reformar en el caso del Ejecutivo? Sin seguir un orden, porque hay demasiados temas en cuestión, para empezar, el tema que más inquieta a los mexicanos es la tremenda irresponsabilidad y la falta efectiva de control en medio de las cuales el presidente gobierna. El es quien menos rinde cuentas en este país no obstante que está obligado, constitucionalmente, a informar al Congreso sobre su actuación. El Legislativo no puede ejercer sus facultades de control político que, se supone, deben habilitarlo para controlar los actos del Ejecutivo en el gobierno de la sociedad y su adecuación a las leyes que el Legislativo ha producido para ese efecto.

En todos los regímenes políticos modernos democráticos, el único que está en condiciones de ver que el Ejecutivo cumpla con la ley y desarrolle bien su cometido, es el Legislativo. El Judicial sólo muy de trasmano puede conocer de esos actos, cuando se viola la Constitución o no se cumple con la ley. Sólo el Legislativo puede revisar sistemáticamente la adecuación de las disposiciones del Ejecutivo a los objetivos que quedan trazados en las leyes. No ve si se violaron o se lastimó la Constitución, lo cual corresponde al Judicial, sino si se van cumpliendo los objetivos y los fines a los que están dedicadas las leyes que produjo.

Existen, desde luego, medios tradicionales de control. La ratificación de cierto tipo de funcionarios, la aprobación del presupuesto y la emisión de la Ley de Ingresos o, recientemente, la obligación de los secretarios de Estado, de acuerdo con el artículo 93, de comparecer después del informe anual del presidente para dar cuenta de los asuntos de su ramo o acudir a cualquier convocatoria del Congreso a informar de los que sean del interés público. Pero eso es muy poco para lo que se espera, en una verdadera reforma del Estado, de la eficacia del control político que el Legislativo debe ejercer sobre los actos del Ejecutivo. Tales medios no neutralizan la virtual irresponsabilidad en la que continuamente incurre el Ejecutivo en sus facultades.

Se han propuesto nuevos medios de control aislados, como obligar al titular del Ejecutivo a que asista, a convocatoria de las Cámaras, a informar de sus actos. Pero se ha visto que medidas aisladas, por muy eficaces que se las suponga, no borran esa condición de irresponsabilidad en la que actúa el presidente. Se ha propuesto, también, con abundancia de razones, que se instituya el llamado sistema de gabinete. Diego Valadés ha insistido en esta idea que está abriéndose camino. El objeto es que todos los secretarios, pese a no ser nombrados por el Parlamento, sean responsables, personalísimos, ante el mismo, al igual que el presidente.

La idea incluye la ratificación obligada por el Congreso de todos los nombramientos de esos funcionarios. Pero lo esencial es que no sean sólo gatos del titular del Ejecutivo que van a informar a nombre de su jefe, sin ser responsables de su actuación, lo mismo que este último. De hecho no hay control ninguno. De lo que se trata es de que el presidente, tanto como sus secretarios, respondan personalmente de sus actos, rindan cuentas ante la representación nacional, sean sujetos de juicio por los mismos y, además, puedan ser objeto de una revocación de sus nombramientos por el simple hecho de no cumplir adecuadamente con el cometido que se les ha encomendado.

Si hay irresponsabilidad del Ejecutivo en su actuación (y la hay cuando no debe responder de sus actos o, inclusive, puede rehusarse a ello), entonces no se da el debido control político que la Constitución establece sobre ella. No hay, en el marco de la institucionalidad constitucional del Estado mexicano, otro poder ante el cual el Ejecutivo pueda (como debe) ser responsable de sus actos que el Poder Legislativo. Es, por lo mismo, obligado reformar la relación podrida y viciosa que existe entre esos dos poderes. Para que el Ejecutivo funcione bien y responda a los fines del buen gobierno de la sociedad que las leyes le demandan, debe ser responsable y, en su caso, directamente sancionable por sus fallas. Por ello el sistema de gabinete resulta la mejor opción.

No se trata, como resultó de la Constitución de 1857, que el Legislativo (entonces reducido a una Cámara) no deje gobernar al Ejecutivo. Pero es el único que lo puede hacer gobernar bien, con sólo que cumpla estrictamente con los objetivos que le marcan las leyes. Cuando se pregunta del objeto del control político, la respuesta es simple: si el Legislativo, investido de la representación del pueblo que decide lo que las leyes deben ser y perseguir para un buen gobierno de la sociedad, no lo tuviera, entonces nadie podría hacer nada para hacer que el Ejecutivo cumpla con la ley.

Aparte de ello, queda claro que un gobierno irresponsable está expuesto a violar continuamente las leyes, sin que exista barrera alguna en contra de sus arbitrariedades. Todos los males que hoy nos aquejan: impunidad, corrupción, inseguridad por la infiltración de la delincuencia en las instituciones del Estado, abusos del poder, arbitrariedades sin fin de funcionarios de todos los niveles y todo lo que no se puede decir en unas cuantas palabras, se dan, porque no hay modo de controlar al poder que los genera.


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NUMEROS INFAMES




Rolando Cordera Campos
Números infames

La mata sigue dando: según Reforma, la oferta de empleo en las bolsas de trabajo para octubre-diciembre se cayó 32 por ciento respecto del mismo periodo de 2007; 27 por ciento menos en noviembre respecto de noviembre anterior, y para diciembre, 52 por ciento menos (Reforma, 04/12/08, Negocios, 3). Y el que se ofrece es precario y mal pagado, “pero es el único nuevo empleo”. Los empresarios ya advirtieron que en 2009 no se crearán más de 200 mil empleos formales, mientras se adelantan apuntes lúgubres: nadie apuesta a que la economía vaya a crecer más de uno por ciento y muchos hablan de cero, cuando no de descenso.

Los que más aprovecharon el auge del libre comercio en el norte de México viven un triste acercamiento al sur desvencijado por la apertura y la omisión: los despidos en las automotrices se vuelven rutina y los conatos de cierre rondan el subcontinente maquilador donde se alojan los emigrados del otro México: Veracruz, Oaxaca, Chiapas, que ahora redefinen acento y faz norteña mientras inundan un hábitat urbano ofensivo y hostil a cualquier idea de dignidad, cohesión social, protección del débil.

Los testimonios de la vida en Juárez, relatados por Clara Jusidman hace tiempo, no se reducen al feminicidio o la pérdida de territorialidad del Estado ante el embate del crimen organizado; nos remiten a formas de vida sometidas a la peor de las miserias: niños amarrados en sus chozas cerradas porque las madres trabajadoras no tienen con quién dejarlos; mujeres con hijos que encabezan el hogar en solitario; jóvenes obreras a la espera del ataque mortal.

Con el impacto de la crisis sobre la maquila, la estructura social resultante se liará con una coyuntura implacable de pérdida de empleo en el más inclemente mar de inseguridad personal y social que Dickens, o Engels, hayan podido imaginar. Nos veremos en ese espejo de no actuar ya con planes de alivio que pongan en el centro no a la gente en abstracto, sino a esa gente que testifica contra una modernidad de cascarón que no aparece en el escaparate porque no tiene nada qué enseñar. Sólo vergüenza, por lo no hecho, lo no previsto, lo permitido en el festival de irresponsabilidad que se resume en la frontera norte, donde sólo falta Billy the Kid para cerrar el círculo de una historia desdichada.

La mata daba desde antes. En un documentado trabajo del estudioso Enrique Provencio, leemos: “en 2006 sólo el 0.5 por ciento de las familias recibía más de 14 mil pesos mensuales y el 60 por ciento de las familias recibía menos de 4 mil 500 pesos… El ingreso laboral promedio es casi igual al de 1992… el salario real prácticamente no ha cambiado en 14 años”.

A pesar de lo gastado, la pobreza está en el corazón de nuestras tinieblas. Lo que debía quedar claro es que en una economía del tamaño de la nuestra, con petróleo y minería, campos de cultivo y capacidad de producir bienes básicos, las cuotas de pobreza extrema registradas antes de las crisis son injustificables. No hay razón económica o financiera, o catástrofe natural, que lo explique. Con el aumento en los precios de alimentos y otros básicos, junto con el desempleo previsto, lo más probable es que los pobres aumenten en millones, y que quienes no tienen lo suficiente para comprar lo necesario para su dieta mínima lo hagan en mayor proporción.

“Va de nuevo”, dirán los expertos, porque la reducción lograda en estos números infames puede perderse en menos de un año. Pero no serán la economía y sus veleidades las culpables. No hay ley de hierro de salarios, finanzas sanas o crisis avasalladoras, que imponga un mandato cruel como el descrito.

La pobreza se urbaniza y la ciudad se puebla de jóvenes sin oficio ni beneficio. Y sin posibilidades ciertas de emprender la aventura del norte. Con este memorial desgraciado, sería la hora de convocar a unir fuerzas y voluntades y conmover a los que pueden y mandan a dar un giro y empezar por reconocer la realidad sin la arrogancia, la amnesia y la miopía que han orientado al Estado desde hace lustros.

Pero en medio, como dique mental y moral que contiene los sentimientos nacionales está, necia y contumaz, una desigualdad enseñoreada de gustos, sensibilidades, razonamientos dizque prudentes, pero pueriles a cual más. No sólo está la distancia que marea entre los más ricos y los que les siguen, y entre ellos y el resto de la pirámide cuya base se asfixia en la impotencia. Está también la prepotencia de sus validos que no ven ni oyen más allá de lo que suponen es la voz del amo: desde Madrid o Hong Kong o Londres, donde se ubica este nuevo aunque endeble coloniaje con el que el último gobierno del PRI quiso coronar su peculiar racionalidad modernizadora.

Dice un representante de BBVA en tierra de indios: la acción contra la Cómer es parte de un “procedimiento habitual”. Y su inefable presidente para México advierte: “Evitemos las tentaciones de controlar variables (como la tasa de interés) que deben responder al libre comportamiento del mercado” (Nota sin desperdicio de Roberto González Amador, La Jornada, 04/12/08, p. 24). Amén…


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CRISIS: ¿ESTA MEJOR MEXICO?




Antonio Gershenson
Crisis: ¿está mejor México?

Como el dato oficial nos dice que México, en 2009, va a crecer, aunque sea poquito y, por ejemplo, Estados Unidos ya está decreciendo y el año próximo va a estar peor, pues nos venden la ilusión de que estamos y estaremos mejor. Veamos los hechos.

En Estados Unidos se anuncia, por parte de un organismo oficialmente dedicado a esto, que la crisis (o, como les gusta decirlo para que no se oiga tan feo, recesión) empezó desde diciembre del año pasado. Aunque el producto nacional bruto comenzó a declinar más recientemente, se basan, para su afirmación, en que la producción se va haciendo más lenta, en que el número de puestos de trabajo se va reduciendo por cientos de miles, en que el ingreso personal se va para abajo y en que el consumo cae cada vez más.

Ahora está en las primeras planas la industria automotriz, y es que, como hemos visto, es de las más afectadas. Es de las que más dependen del crédito; pocos son los que compran un coche de contado, frente al total de posibles compradores. Y, como sabemos, uno de los síntomas de la crisis es que los bancos no prestan. (Aquí, a menudo, no necesitamos crisis para que eso suceda.)

En Estados Unidos, donde empezó la crisis y donde la venta de automóviles es mayor, el fenómeno es muy claro. El total de ventas de la industria automotriz, nacional y extranjera, bajó, en noviembre de 2008 frente al mismo periodo del año anterior, 37 por ciento. Claro, General Motors, que es a la que peor le va, tuvo una reducción en el mismo periodo de 41 por ciento. Y no sólo es de ese país el problema, el gigante japonés Toyota tuvo una baja de 33.9 por ciento.

En México, la organización patronal y especialistas del ramo estiman que las cosas estarán peor en 2009, debido en buena medida a la alta dependencia de las exportaciones a Estados Unidos. Estiman una reducción de la producción hasta de 50 por ciento.

Como aquí no hay tecnócratas maquillando cifras, se ve el tamaño del problema. Esto implica que se comprarán mucho menos llantas, acumuladores y componentes automotrices en general por parte de las armadoras. Al desempleo existente y en deterioro se sumará otro peor.

¿Y los planes contra la crisis? En Estados Unidos está planteada la inversión pública en obras como carreteras, escuelas y fuentes alternas para generar electricidad. Se proyecta también inversión en gasto social y reducción de impuestos a capas medias y bajas de la población para mejorar el poder de compra y fortalecer el mercado interno. Pero las cantidades estimadas, a medida que avanzan no sólo los estudios sino una pavorosa realidad, van aumentando. Se ha calculado que para que se conviertan en realidad los dos millones y medio de nuevos empleos de que habla Obama, se requiere pasar de la actual contracción de 4 por ciento a un crecimiento de 2.5 a 3 por ciento anual. En Europa se empiezan a anunciar planes de recuperación.

En Brasil se aplicó el Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), con una fuerte inversión, también, en obra pública y gasto social. Hay recorte presupuestal por la crisis, pero éste no se aplica a las áreas de ese plan, que incluyen la exploración y desarrollo de la “pre-sal”, de yacimientos bajo una gruesa capa salina pero con excelentes resultados en cuanto al crudo localizado y, en un caso, ya empezado a extraer. Se discute la forma de asegurar que los recursos vayan al sector público y cómo distribuirlos.

Ya hemos hablado del enorme programa de reactivación de China. Pero incluso en Kazajstán, casi del otro lado del mundo, el país ya consiguió el crédito para construir la “nueva ruta de la seda” (sobre la rama norte de lo que fue esta vía hace más de 500 años), con comunicación moderna desde su frontera occidental con Rusia, hasta su frontera oriental con China.

¿Y México? Ya vimos para dónde va la industria; no sólo la automotriz depende de sus exportaciones a Estados Unidos. Las maquiladoras dependen más. Y muchas otras se están viendo afectadas. Cada rato se anuncian o consuman despidos en masa. Pero en vez de fortalecer el mercado interno, se le afecta, como hemos visto, con aumentos constantes de precios a los principales energéticos, y su repercusión sobre los demás bienes y servicios; con una devaluación que se acerca a 40 por ciento, con su efecto en el precio de las importaciones y sobre el de los productos nacionales que usan componentes importados. No está claro cuánto habrá para nueva inversión, porque ya andan ahí los tecnócratas, tijera en mano, para los recortes presupuestales.

Es preciso hacer lo posible por frenar esta política económica e incluso liquidarla, como ya sucede cada vez en más países. De por sí está la situación crítica, de por sí viene más dura, como para permitir que la política oficial la empeore todavía más.


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domingo, 30 de noviembre de 2008

NO SE ESTAN ESPERANDO




Antonio Gershenson
No se están esperando

Se pone mucha atención en la solicitud de las tres grandes empresas automotrices estadunidenses de un “rescate” multimillonario. Se dirigieron a la Cámara de Diputados (allá, de representantes). El presidente de la Comisión (allá es comité) de Energía y Comercio les parecía buen conducto.

Este presidente era John D. Dingell, legislador por un área de Detroit, capital del automóvil en ese país. Llevaba 28 años de encabezar a los demócratas en esa comisión. Había frenado o bloqueado muchas regulaciones de seguridad y ambientales que las compañías automotrices decían que no podían cumplir. Por si fuera poco, su esposa Deborah ha sido durante bastante tiempo alta funcionaria de la General Motors Corporation. Aquí, diríamos que eso es conflicto de intereses.

Con tantos años ahí, este legislador no esperaba que hubiera un candidato “de oposición” cuando llegó el momento de renovar o ratificar al presidente de la comisión, muy importante para cuestiones de energía, calentamiento global y legislación sobre salud. Pero ahora se lanzó el diputado Henry A. Waxman, representante de un distrito de Los Ángeles, la ciudad que más medidas ha adoptado a lo largo de los años contra la contaminación ambiental.

Waxman ha impulsado, además de medidas contra la contaminación, acciones de protección al consumidor y subsidios a medicinas de patente para los habitantes de bajos ingresos o de la tercera edad.

La votación fue secreta y en ella no tenía Obama ninguna injerencia formal. Pero el presidente electo nombró director de las relaciones con los legisladores a Philip Schiliro, que había sido por mucho tiempo asistente de Waxman. El hecho es que a la hora de la votación en el cuerpo al que corresponde la elección del presidente de la comisión, ganó Waxman.

Lo que se ha planteado en cuanto al dinero para las tres grandes compañías: General Motors, Ford y Chrysler, es que se apruebe sólo sobre la base de un programa de estas empresas que las haga competitivas, o sea, por ejemplo, que no quemen tanta gasolina. Precisamente el menor consumo de combustible fue una de las piezas clave para que las automotrices japonesas y, en menor medida, europeas les hayan estado quitando la clientela a estas tres. Otra fue que la gente los considera de mejor calidad.

Entonces, si quieren el apoyo económico deberán transformarse y cumplir con una serie de normas, con la tecnología que ellos decidan, pero que impliquen menor consumo de gasolina, entre otras cosas. Las compañías petroleras también saldrán afectadas.

Se dice que el nuevo presidente de la Comisión de Energía y Comercio será mucho más compatible con el cumplimiento de las promesas de campaña de Obama en las áreas que le corresponden.

No se están esperando a la toma de posesión de Obama el 20 de enero. Y él, en cierto sentido, tampoco, pues ya anunció y prepara medidas como la reducción de impuestos a trabajadores de niveles bajos e intermedios.

Por cierto, en Inglaterra acordaron la reducción del IVA en 2 y medio puntos porcentuales. Pero aquí, como dijimos, suben constantemente los precios de la gasolina, el diesel, el gas y la electricidad, lo cual repercute en la elevación de los precios de casi todos los productos de consumo generalizado. Según cifras del Banco de México, esto llevó a que el índice de precios llegue al doble de lo oficialmente previsto, en la primera quincena de noviembre.

Obama también anuncia medidas para crear empleos, como obras en carreteras y escuelas, y subsidiando otras para la generación de energía con fuentes alternas y el mejoramiento del medio ambiente. Dentro de esto está también el cambio en los vehículos, haciéndolos más compatibles con un medio ambiente más limpio.

En los hechos, el gobierno federal de nuestro país se está esmerando en mostrar algo que hace unos años hubiera parecido difícil de creer: situarse a la derecha de los gobiernos de Estados Unidos y Europa occidental, al mismo tiempo. Esta administración, que de por sí carece de legitimidad, algo cambia el discurso, pero en los hechos sigue en el pasado.



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LA CRISIS ES DE A DE VERAS




Rolando Cordera Campos
La crisis es de a deveras

Según la OCDE, es probable que la economía no crezca el año que entra. Si esto ocurrirá o no, y si en vez de ello se cumplen las expectativas a que se aferra el inefable subsecretario de Hacienda, dependerá no sólo de lo que el Estado haga sino de cómo se muevan o se estanquen la producción y el consumo en Estados Unidos, a los que están amarradas la mayoría de nuestras exportaciones. Somos, como lo fuimos a finales del siglo XIX y el inicio del XX, una formación social refleja, más que dependiente, como no hemos dejado de ser a lo largo de nuestra breve historia.

Para los centenarios y bicentenarios tan mal tratados por el gobierno, será importante dilucidar sobre este aspecto de nuestra evolución política y económica, que la revolución neoliberal presumió dejar atrás pero que en realidad profundizó y volvió cultura dominante, como lo tenemos que constatar hoy a un costo alto. Así como la rumba es cultura, hay que asumir que la obsecuencia ante el ciclo internacional de que hicieron gala los neoliberales totonacas se impuso también como reflejo mental y actitud ante la vida, sus veleidades e inclemencias.

Frente a, a través de, y en la crisis actual, se va a poder calibrar cuánto de nuestro proverbial aguante y disposición para capear y aprovechar la adversidad nos ha quedado, una vez que el embate liberista vive sus momentos últimos, si es que este es, en efecto, el caso. Pero por lo pronto, los titubeos gubernamentales y la falta de flexibilidad del Congreso nos hablan de resortes institucionales oxidados, del mismo modo como el decaimiento productivo tan temprano nos señala el grado de encogimiento al que fue sometida la planta empresarial por años de predominio de la visión estabilizadora a ultranza en una coyuntura de profundas dislocaciones como las que siempre acompañan a los cambios estructurales. Como si se tratase de una fatalidad heredada de Moctezuma, los dirigentes del fin de siglo “recibieron” los cambios del mundo, pero poco o nada hicieron para acomodarlos y adaptarlos a nuestras estructuras y capacidades… y así nos fue.

Movilizar energías humanas, financieras, físicas e institucionales para evitar un colapso de la producción, el empleo y las empresas grandes y medianas es la orden del día, pero nada de eso se podrá hacer si en el Estado y las cúpulas del dinero reinan la tiricia y la flojera mental. Imponer un sentido de urgencia a los hábitos del corazón mexicano es indispensable si se quiere en verdad convertir la crisis en una oportunidad de cambio para mejorar. Más que buscar “desdramatizar” la situación, lo que debe buscarse es encauzar la incertidumbre y los temores de la gente, diciéndole lo que en verdad pasa y puede pasar, sin edulcorar la circunstancia para a la vez no caer en la estampida y el miedo. Todo esto es tarea de los dirigentes, de los que gobiernan y deliberan en los órganos colegiados representativos, así como de los que aspiran a sucederlos en medio del remolino.

En todo el mundo, en especial en sus regiones avanzadas, todo es preparativo para la acción y la defensa de las capacidades instaladas, en primer término las del trabajo, así como la protección de los más vulnerables y débiles. Nadie busca “bajar” la tensión ni ofuscar el entendimiento trazando rutas basadas en la ilusión de “que no es para tanto”. Así se pone en práctica el conocimiento acumulado y se pone a prueba la madurez social y política de sociedades y estados. Poco o nada de eso ocurre aquí, donde se especula con la opinión y la información públicas, se viste de luces por victorias virtuales sobre los malos, o se insiste en que hasta estas playas no llegarán las olas de la tormenta desatada en Wall Street que ahora inunda a la economía mundial.

Parece mentira y ojalá y así fuera, pero tener que discutir y argumentar sobre la realidad, la magnitud y la intensidad de la crisis en México, en la academia, algunos círculos de negocios y en el propio Estado, no es sino una muestra más de que el subdesarrollo que nos vino con la colonización de fin de milenio atacó las neuronas de las clases dominantes y dañó sus de por sí mermadas capacidades dirigentes. A ver cómo le hacemos.



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LA REFORMA DEL ESTADO Y LA CONSTITUCION




Arnaldo Córdova
La reforma del Estado y la Constitución

Hace unos días, Porfirio Muñoz Ledo dio un informe acerca del estado que guarda el debate político sobre la reforma del Estado. Aunque hay algunos avances que no son deleznables, deprime darse cuenta de que tras años de intentos por definir los grandes temas de esa reforma, una y otra vez, todos han acabado en miserables simulaciones que no han hecho otra cosa que escamotear los más sencillos acuerdos y escurrir el bulto a un debate a fondo. Lo que se ve, sin más, es que a nadie le interesa de verdad esa reforma y que todos gozan haciéndose tontos tratando de dar la impresión, en cambio, de que están muy atareados en la faena.

Lo que más a menudo se alega para relegar al infinito cualquier acuerdo es siempre el mismo: para hacer eso habría que reformar la Constitución y, al parecer, nadie quiere tocar la Constitución, aduciendo, además, verdaderas patrañas sin sentido como aquella de que sería una bronca convocar a un Constituyente. Se trata de una auténtica idiotez, porque todo buen jurista sabe que para reformar la Carta Magna no hace falta convocar ningún Constituyente. Se dice que hay “principios” que son intocables y se habla de la forma de gobierno, de las garantías individuales, de la forma republicana de Estado y otras cosas semejantes.

Yo quisiera que alguien, con la Constitución en la mano, me señalara en dónde nuestro máximo código político ordena que esos “principios” jamás se deben tocar. Los más eminentes de nuestros constitucionalistas siempre lo dijeron, pero jamás nos dieron una sola razón que apoyara sus opiniones. Rabasa, Tena Ramírez, Mario de la Cueva y todos los que les siguieron lo postularon sin tregua, con el mismo resultado: “No se deben cambiar”, ¿por qué?, pues quién sabe. Todos ellos estaban equivocados. Lo que estatuye el artículo 135 constitucional no está acompañado de prohibición o excepción alguna.

Dice dicho artículo: “La presente Constitución puede ser reformada o adicionada. Para que las adiciones o reformas lleguen a ser parte de la misma, se requiere que el Congreso de la Unión, por el voto de las dos terceras partes de los individuos presentes, acuerde las reformas o adiciones, y que éstas sean aprobadas por la mayoría de las legislaturas de los Estados. El Congreso de la Unión o la Comisión Permanente, en su caso, harán el cómputo de los votos de las legislaturas y la declaración de haber sido aprobadas las adiciones o reformas”. Por lo que puedo ver, no dice que haya artículo alguno que no pueda reformarse. Y, por lo demás, ningún artículo de la Carta Magna nos dice que no puede ser reformado.

Y, por si alguna duda quedara al respecto, tenemos el contenido del artículo eje de todo nuestro orden constitucional e institucional, el 39, que siempre recordaré y que a la letra dice: “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho a alterar o modificar la forma de su gobierno”. Si es verdad que tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno, ¿qué nos impide que llevemos a fondo todas las reformas del Estado que la nación necesite y que sean para su progreso y su beneficio?

¿De dónde sacan algunos, entonces, la peregrina idea de que hay instituciones, como la forma de Estado, que resultan intocables? No hay nada intocable en nuestra Carta Magna, nada, excepto el 39. Ese precepto fundador es, en sí, nuestra Constitución, y sin él, ni siquiera el 135 tendría sentido. La Constitución no es ningún obstáculo para que llevemos a cabo una reforma a fondo y hasta el final del Estado. Creo que es ella misma la que la está reclamando, por ejemplo cuando estatuye las facultades del Ejecutivo, que iban bien para la época en que el PRI era hegemónico, pero que ahora resultan obsoletas. La Constitución pierde su majestad y su prestigio cuando se vuelve obsoleta. ¿Por qué demonios quieren algunos que siga como una mortaja intocable que cada vez le sirve menos a la nación y a su pueblo?

No creo que haya misión tan imposible como convocar a un Constituyente. Los partidos deben entender que no tienen por qué meterse en el espantoso dilema de concertar acuerdos para dicha convocatoria, cuando muy bien y de mejor modo lo pueden hacer en corto, simplemente aplicando el procedimiento, sencillo como pocos otros, que prescribe el 135.

Aun así, sus voceros insisten en que el camino seguirá estando minado, porque será terriblemente difícil ponerse de acuerdo en qué es lo que debe reformarse. De acuerdo. Entonces, lo que nos están diciendo es que no quieren, en absoluto, una auténtica reforma del Estado. Pues, en esas condiciones, no habrá modo alguno de llevar a cabo la tarea. Los partidos no quieren la reforma del Estado. No podía estar más claro. Lo que me pregunto es por qué siguen jugando a la farsa de reformar el Estado, cuando no quieren hacerlo. Es inútil que aleguen que cada uno quiere algo diferente. Por supuesto que todo mundo quiere siempre algo diferente a los demás, pero es el caso que ni siquiera son capaces de decir qué es lo que quieren. No debería extrañarnos. En la lucha política moderna siempre se descubre que los más conservadores y miedosos son los partidos políticos.

Un viejo amigo mío me dijo que le oyó a Jean Paul Sartre decir varias veces: “Las putas más veleidosas y antojadizas que podemos encontrar en la vida son los partidos políticos”. Creo que todos podríamos coincidir en eso. Es precisamente en ello que radica entre nosotros la razón de las dificultades que parecen ser insuperables de una verdadera y auténtica reforma del Estado.

Todos la queremos y todos sabemos que nos es necesarísima e indispensable para seguir adelante en todos nuestros proyectos nacionales. Pero eso no es lo que piensan los partidos políticos y, menos aún, sus dirigentes y sus voceros, desde los parlamentos. Yo he platicado con muchos representantes de todos los partidos políticos y todos me hacen siempre argumentaciones tan especiosas y tan diluidas, que lo primero que pienso es que no quieren que nada se mueva, porque para ellos, todo lo que se mueve es peligroso y sospechoso. Mejor que todo siga como está, parece ser su convicción (perredistas incluidos).

En próximas entregas seguiré con el tema, pues hoy es obligado.



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domingo, 23 de noviembre de 2008

Somos una oposición real y no somos paleros, afirma Andrés Manuel López Obrador
México, Distrito Federal
Domingo 23 de noviembre de 2008






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* Discurso del presidente legítimo de México, Andrés Manuel López Obrador, en la asamblea informativa realizada en la explanada de Bellas Artes

Amigas y amigos:

Representantes de todo el Movimiento:

Amigas y amigos que asisten de todo el país a esta asamblea popular:

Muchas gracias, como siempre, de todo corazón.

Amigas y amigos:

Hace tres días, el 20 de noviembre, se cumplieron dos años de la constitución del Gobierno Legítimo. Por eso hoy es preciso rendir un informe sobre lo realizado, compartir con ustedes algunas reflexiones y también avizorar el futuro de nuestro movimiento.

En primer término, es indispensable recordar que desde el inicio nos propusimos cumplir dos objetivos fundamentales: defender al pueblo y el patrimonio nacional y, al mismo tiempo, trabajar en la construcción de un movimiento para la transformación de la vida pública de México.

Este año pusimos el énfasis en la defensa del petróleo. Así lo han exigido las circunstancias. Como todos sabemos, el fraude electoral del 2006 lo llevaron a cabo quienes han venido imponiendo, desde hace 25 años, una política que les ha permitido apoderarse de los bienes del pueblo y de la nación.

Y como era obvio, después de robarnos la presidencia de la República, este grupo continuó con las supuestas reformas estructurales, que son la fachada para justificar el pillaje y seguir cometiendo sus fechorías.

No pasemos por alto que la agenda impuesta por los organismos financieros internacionales e impulsada en nuestro país por una minoría rapaz, no tiene nada que ver con las necesidades reales de nuestro pueblo y de la nación.

En ella, por ejemplo, no aparecen los dos principales problemas de México: la desigualdad y la corrupción.

Sin embargo, desde hace años, en esa agenda está el tema de la llamada reforma energética, con la cual se ha pretendido ocultar la privatización de la industria eléctrica y del petróleo.

Por eso sabíamos que, así como han adjudicado y rematado desde 1983, más de mil empresas públicas, entre ellas, Teléfonos de México, los ferrocarriles, las minas, los puertos, los aeropuertos, las líneas aéreas, los bancos y parte de la industria eléctrica; así también iban a proceder con la industria petrolera nacional.


De modo que con tiempo nos preparamos para impedir la entrega del petróleo. Gracias a nuestro movimiento y al apoyo de muchos ciudadanos, de técnicos, expertos e intelectuales, se pudo frenar la privatización de la refinación, el transporte, los ductos y el almacenamiento de petrolíferos, como pretendía Calderón y las cúpulas del PRI.

Pero como todos sabemos esto aún no termina, continúa el acecho. Es mucha la ambición que provoca este recurso natural estratégico. Sobre todo, debemos estar atentos porque quieren otorgar concesiones a empresas petroleras extranjeras, para explorar y explotar nuestro petróleo en áreas o bloques exclusivos del territorio nacional.

Por eso no quisieron prohibir, expresamente, en la ley del petróleo ese tipo de contratos, y pretenden autorizarlos en el reglamento de la Comisión Nacional de Hidrocarburos.

Por ésta y por otras razones, estamos obligados a darle continuidad a la lucha en defensa del petróleo y de nuestra soberanía nacional. Pero como aquí se ha dicho y todos sabemos dada la gravedad de la crisis económica, también hemos decidido volcar toda la fuerza de nuestro movimiento para proteger a nuestro pueblo, y evitar un mayor empobrecimiento, más descomposición social, más inseguridad y mas violencia.

Tengamos claro que nuestros adversarios son los principales responsables de la debacle económica del país.

Aunque traten de justificarse repitiendo, una y mil veces, en los medios de comunicación, que todo se debe a factores externos, hay pruebas irrefutables de que nunca han querido llevar a cabo ningún cambio, porque el modelo que han impuesto les garantiza mantener y acrecentar sus privilegios.

Es cierto que afecta a casi todo el mundo la crisis y la recesión de Estados Unidos, pero impactará con mayor severidad en nuestro país, porque tenemos una economía muy debilitada y un pueblo sin protección social. Baste decir que el año pasado, el crecimiento económico de México apenas fue mayor que el de Haití. Y este año, antes del derrumbe financiero mundial, ya ocupábamos el último lugar entre todos los países en el continente americano.

Calderón y los tecnócratas, en vez de llevar a cabo los cambios que requiere nuestro país, y que nosotros propusimos desde la campaña electoral, se empeñaron en mantener la misma política económica, con el añadido de la ineptitud y la negligencia.

En dos años no han sido capaces de impulsar la industria de la construcción para reactivar la economía y generar empleos.

No han hecho una sola obra importante en ninguna parte del país. Calderón no ha pegado un solo ladrillo. No ha fortalecido la actividad productiva. No ha rescatado al campo del abandono. No ha utilizado al sector energético como palanca del desarrollo nacional.

A duras penas anunció que iba a construir una refinería, pero no tiene proyecto ejecutivo, ni capacidad operativa, y es tanta su ineficacia, que sería un milagro que la terminara en este sexenio. Y tampoco ha hecho nada en materia educativa, en salud, ni en la construcción de vivienda para la gente humilde.

Dado el cinismo que lo caracteriza, ya ni caso tiene preguntarle ¿dónde quedó el compromiso de que iba a ser “el presidente del empleo” o su promesa de bajar los precios de la gasolina, el gas y la luz, o su declaración retadora de que nos iba a rebasar por la izquierda?

Entonces, realmente ¿qué ha hecho Calderón en dos años? No, no estoy de acuerdo con ustedes, porque dicen que no ha hecho nada, sí ha hecho: ha aumentado los precios de las gasolinas, el diesel, el gas y la energía eléctrica; ha mantenido los privilegios fiscales para los grandes contribuyentes; creó el Impuesto Empresarial de Tasa Única (IETU) que golpea a pequeñas y medianas empresas y limita la generación de empleos. Continuó con el criterio de comprar lo que consumimos en el extranjero y se ha negado a impulsar la autosuficiencia alimentaria.

Ha protegido a los monopolios que cobran precios exagerados por bienes y servicios, afectando a consumidores y a empresas. Y en vez de llevar a cabo un plan de austeridad para liberar fondos al desarrollo, en dos años, el gobierno usurpador ha incrementado el gasto corriente en 400 mil millones de pesos, utilizando para ello todos los excedentes petroleros.

En fin, ha perdido el tiempo, dejó pasar la oportunidad de precios altos del petróleo que difícilmente se volverá a presentar; el peso se ha devaluado cerca del 40 por ciento; y por si fuese poco, todos los pronósticos señalan que todavía viene lo peor y que no habrá crecimiento ni recuperación económica en por lo menos dos años.

Ante este negro panorama, nuestro movimiento, todos nosotros mujeres y hombres, no puede tener tarea más importante, que la de presionar al gobierno usurpador para obligarlo a cambiar su política y a utilizar todos los instrumentos del Estado para proteger al pueblo ante el desastre económico y de bienestar social.

No podemos quedarnos con los brazos cruzados cuando el gobierno usurpador sólo protegerá ante la crisis, como ya lo está haciendo, a los financieros y a los grandes empresarios.

Los miembros de la llamada clase política son tan cretinos, que acaban de aprobar en el Congreso el presupuesto para el año próximo, y no tuvieron siquiera la sensibilidad para reducir o eliminar las partidas destinadas a mantener los privilegios de los altos funcionarios públicos y orientar esos ahorros al desarrollo económico y social del país.

El presidente usurpador, los miembros de su gabinete, los ministros de la Corte, los diputados y senadores, van a seguir recibiendo sueldos elevadísimos de hasta 600 mil pesos mensuales.

Continuarán atendiéndose en clínicas privadas, aunque esto le cuesta al pueblo 5 mil millones de pesos al año; los altos funcionarios mantendrán su fondo de ahorro especial, que representa otros 6 mil millones de pesos anuales; seguirán otorgándose bonos discrecionales de fin de año, todo esto para la alta burocracia, por más de 11 mil millones de pesos; y continuarán las pensiones millonarias a los ex presidentes de México.

Y todavía así se atreven a rendirle homenaje a Juárez, quien decía que el funcionario público tenía que aprender a vivir en la justa medianía. Son unos reverendos farsantes.

Por eso, amigas y amigos, no podemos eludir nuestra responsabilidad. A nosotros nos toca en estos momentos aciagos, seguir actuando en defensa de la economía popular, del petróleo y de la soberanía nacional.

Con este propósito el día de hoy iniciamos una nueva etapa de nuestro movimiento. Ya la senadora Rosario Ibarra, en nombre la Coordinación Nacional, dio a conocer el plan general.

En esencia, tenemos que defender en estos tiempos de crisis, el empleo, el salario y el derecho del pueblo a la alimentación; vamos a buscar apoyos para los productores del campo; exigiremos que baje el precio del fertilizante, de las gasolinas, del diesel, del gas, de la luz y de los artículos y servicios de primera necesidad.

Demandaremos ayuda directa para adultos mayores, madres solteras, personas con discapacidad, becas para estudiantes de escuelas públicas, atención médica y medicamentos gratuitos para quienes no cuentan con seguridad social.

En fin, orientaremos nuestras acciones a proteger a los pobres y a la clase media.

Les informo que con este propósito, desde el pasado 30 de octubre, se amplió la dirección de nuestro movimiento. Se crearon nuevas comisiones de trabajo.

Voy a dar conocer, aunque me lleve tiempo, cómo se integró este equipo que es el que va a conducir para adelante todo nuestro movimiento.

En la Coordinación Nacional participan:

Armando Bartra, Luis Javier Garrido, Berta Maldonado, Jesusa Rodríguez, Layda Sansores, Claudia Sheinbaum, Rosalinda López, Rosario Ibarra, Ifigenia Martínez, Alfredo Jalife, Yeidckol Polevnsky, Jorge Arvizu, Ricardo Cantú, Pedro Jiménez León
José Antonio Almazán, Manuel Otero y
Alejandro Encinas (a quien le tenemos respeto y admiración)

La Comisión para la Defensa de la Constitución y la Legalidad está integrada por:
Ricardo Monreal Ávila, Arnaldo Córdova, Jaime Cárdenas, Silvano Garay Ulloa, Jesús González Schmall, Loretta Ortiz Alfh, Julio Scherer Ibarra

En la Comisión de Defensa de la Economía Popular están:
Mario Di Costanzo Armenta, Asa Christina Laurel, Víctor Suárez, Alberto Anaya, Juan Abad de Jesús, Raymundo Cárdenas, Humberto Zazueta, Dante Delgado

En la Comisión para la Ayuda Mutua en apoyo a la economía popular, participan:
Elena Poniatowska, Laura Esquivel, Eduardo Cervantes, Laura Itzel Castillo, Cristina Barros, Carlos Pellicer López

La Comisión de Vigilancia del Consejo de Administración de Pemex está formada por:
Bertha Luján Uranga, Roselia Barajas, José Eduardo Beltrán, John Ackerman, Francisco Garaicochea, Carlos Payán Velver, Antonio Gershenson, Javier Jiménez Espriú

En la Comisión de Combate a la Corrupción en Pemex están:
Octavio Romero Oropeza, Rocío Nahle, Eréndira Sandoval, Cuauhtémoc Velasco, Agustín Díaz Lastra

En la Comisión de Asuntos Internacionales colaboran:

Jorge Eduardo Navarrete, Héctor Vasconcelos, Víctor Flores Olea, Javier Wimer, Susana de Iruegas, José Jacques y Medina, Cuauhtémoc Sandoval, Alejandro Chanona

La Comisión de Estudios y Actualización del Proyecto Alternativo de Nación está integrada por:
Ignacio Marván Laborde, Luciano Concheiro, Rogelio Ramírez de la O, Héctor Díaz Polanco, José Ma. Pérez Gay, Víctor Manuel Toledo, Bolívar Echeverría

En la Comisión de Difusión trabajan:
Rafael Barajas, Luis Mandoki, Laura Esquivel, Carlos Salces, Pedro Miguel, Herón Escobar, Blanca Salces

En la Comisión de Seguimiento y Acciones Inmediatas participan:
Claudia Lilia Cruz, Karen Quiroga, Valentina Batres, Alfonso Suárez del Real, Aleida Alavés, Mercedes Maciel, Pedro Landeros, Antonio Villegas

Y la Coordinación Nacional de las Brigadas está a cargo de:
Ricardo Ruiz, Alejandra Barrales, David Cervantes, Martha Pérez Bejarano, Salomón Jara, Fabiola Alanís

El día de hoy, la Comisión de Difusión está entregando o lo va a hacer un video sobre la reforma energética, ¿ya lo tienen? Todavía de está entregando, les pedimos que nos ayuden a difundirlo mediante la creación de círculos de información y análisis en sus pueblos, barrios, colonias, centros de trabajo y de estudio.

Aquí quiero aprovechar para agradecer a quienes participan de manera voluntaria en la elaboración, impresión y empaquetado de todo este material y, desde luego, mi agradecimiento a ustedes, por lo que han hecho y por lo que van a hacer, ya por anticipado.

Amigas y amigos:

También les propongo que llevemos a cabo dos acciones inmediatas. La primera es que nos manifestemos el día primero de diciembre, a las cinco de la tarde, frente a las oficinas de Hacienda, en la Alameda, en la Avenida Hidalgo, para exigir que bajen los precios de las gasolinas, el diesel, el gas, la electricidad y los artículos de primera necesidad.

Todos estamos conscientes que no se trata nada más de la elaboración y de presentarnos o de entregar un escrito, porque así no se avanza mucho. Hay que manifestarnos, sólo con la participación del pueblo se pueden lograr los cambios.

Por eso nuestra organización se conoce como movimiento, no es un aparato, inmóvil, burocrático, es un movimiento.

Por eso les propongo que el lunes, de mañana en ocho días, a las cinco de la tarde, para exigir que baje el precio de la gasolina.

Lo que está pasando en cuanto a la gasolina y otros energéticos, como el gas, la energía eléctrica y los artículos de primera necesidad, pero el caso de la gasolina resulta totalmente injustificado que cueste tanto en nuestro país.

Ya está costando más la gasolina en México que en Estados Unidos y nada más tomemos en cuenta que el salario mínimo en México es 10 veces menor que el salario mínimo en Estados Unidos.

Por eso, no podemos quedarnos con los brazos cruzados y vamos a demandar que baje el precio de la gasolina. Eso está en el plan de defensa de la economía popular.

Está demostrado que cuando sube el precio de la gasolina y el diesel, suben todos los precios. Es lo que más inflación genera, lo que más carestía produce, lo que más daña a la economía popular.

Por eso nos vamos a reunir el lunes primero de diciembre, vamos a visitar al secretario de Hacienda del gobierno usurpador.

La segunda actividad que les propongo, es que volvamos a manifestarnos, el martes 9 de diciembre, a las 5 de la tarde, frente a Televisa para demandar una respuesta al escrito que se les entregó, solicitando que se garantice el derecho a la información.

Repito, para que todos ya estemos enterados, porque ante el bloque informativo, tenemos que aprovechar ahora que estamos congregados, reunidos, el día 1 de diciembre, a las cinco de tarde, aquí en la Alameda para manifestarnos, con el propósito de que bajen los precios de las gasolinas y de otros energéticos y los artículos de primera necesidad.

Y, el martes 9 de diciembre, a las cinco de la tarde, frente a Televisa. ¿Estamos de acuerdo?

Asimismo, pongo a consideración de ustedes que hagamos el compromiso de volver a reunirnos, en asamblea nacional, el día 25 de enero del próximo año a las diez de la mañana, en el Zócalo de la ciudad de México, para evaluar los avances de nuestras acciones en defensa de la economía popular, presentar un programa alternativo para enfrentar la crisis y tomar las decisiones que correspondan.

Entonces, dos acciones inmediatas y el día 25 de enero, que es un domingo, a las 10 de la mañana, en el Zócalo de la Ciudad de México. ¿Estamos de acuerdo?

Amigas y amigos:

Creo que todos sabemos de la importancia que tiene nuestro movimiento, el de todos, esto que hemos construido entre todos, la importancia que tiene el movimiento en momentos cruciales de la historia de México.

Estoy convencido de que sólo despertando conciencias, con organización y con la participación activa del pueblo, podremos transformar la vida pública de México.

No hay otro camino. Tenemos que empujar por la transformación del país de abajo hacia arriba y esto exige el trabajar para despertar la conciencia del pueblo y organizar y mantener este movimiento.

No estemos esperando que las cosas cambien de arriba para abajo. No esperemos que modifiquen su actitud los que se creen amos y señores de México. Está suficientemente demostrado, que a ellos no les importa el destino del país ni el sufrimiento de nuestro pueblo. Recordemos, tengamos presente que sólo el pueblo puede salvar al pueblo, que sólo el pueblo puede salvar a la nación.

Eso sí, es importante, como parte del trabajo de concientización, de educación, de cómo tenemos que ir aprendiendo todos, es importante tener claro quiénes son los que verdaderamente mandan y deciden en el país, y cómo operan.

Eso sí lo tenemos que tener claro, porque de lo contrario no sabemos a qué nos estamos enfrentando. Yo tengo una opinión sobre este asunto que quiero compartir con ustedes. Desde mi punto de vista, el poder en México, el tejemaneje de la política, el poder está concentrado en unas cuantas manos.

Hay un grupo de alrededor de 30 barones del dinero y de la política, que son los que realmente mandan, deciden, que son los que dominan. Por eso a veces pienso que estamos peor que en el porfiriato, porque entonces eran 300 familias las que dominaban.

Los potentados de ahora, ni siquiera dan la cara, no se les conoce. Imponen su voluntad utilizando a dos partidos, a un pelele y a la televisión. Tres cosas son los instrumentos que tienen para ejercer el poder: Dos partidos, un pelele y la televisión.

Lo explico mejor: Es un hecho que este puñado de personas ya compraron las franquicias del PRI y del PAN y usan a estos partidos de acuerdo a su conveniencia. También cuentan con un títere, al que impusieron en la Presidencia de la República. Ese es el que los representa y da la cara.

Y lo que mejor les funciona, es que son dueños de los medios de comunicación, no de todos, pero sí de los más influyentes de México, en particular controlan la televisión y en especial Televisa, que utilizan no sólo para manipular, lo más dañino es que utilizan la televisión para administrar la ignorancia, porque ellos son los que deciden qué informan y qué no informan, muchas cosas las desconoce nuestro pueblo, no porque no quieran saber, sino porque existe ese control absoluto de la información.

Pero, a pesar de cómo operan, no son eternos, ni invencibles. ¿Estamos de acuerdo con eso?

¿De dónde dimana el poder, el verdadero? Del pueblo. Los caciques duran hasta que el pueblo quiere. La historia nos enseña que ninguna dictadura, por sutil o desalmada que sea, puede perdurar cuando despierta y se expresa de manera organizada la conciencia del pueblo.

¿Estamos de acuerdo en ello?

Nosotros, todos, somos un ejemplo de ello. De cómo este grupo, a pesar de todo su dinero y de todo su poder, no ha podido destruir nuestro movimiento. Y vaya que lo han intentado; y sin duda, lo seguirán haciendo.

Pero hemos resistido y seguiremos resistiendo. Por eso están histéricos. Es cosa de ver los periódicos, no todos, hay honrosas excepciones, escuchar la radio y ver la televisión.

Nos calumnian en la mayoría de los medios de comunicación, un día sí y el otro también. Los menos vulgares se la pasan diciendo que ya no representamos nada, que cada vez tenemos menos capacidad de convocatoria, pero eso sí, no dejan de ocuparse de nosotros. Si fuese cierto lo que repiten una y otra vez, entonces por qué nos quieren cercar, por qué nos quieren silenciar y por qué nos atacan tanto. Por algo será.

Por eso también es indispensable que nosotros tengamos claro lo que realmente representamos, porque hay veces que, por el ruido en los medios de comunicación, por el bombardeo en los medios de comunicación, llegan a veces a destantear a algunos, otros se apabullan. No, tenemos que tener muy claro qué es lo que nosotros representamos, para que no haya duda ni titubeo y saber dónde radica nuestra fuerza.

En primer lugar, debe tenerse en cuenta que somos millones de ciudadanos a nivel nacional, esto tiene que quedar muy claro, y que no sólo –y esto es lo más importante— es la cantidad sino, fundamentalmente, que se trata de las mujeres y de los hombres más conscientes y comprometidos del país en la lucha por la dignidad, la justicia y la auténtica democracia.

Eso no es poca cosa, amigas y amigos.

También nos ayuda mucho el que tengamos autoridad moral, sobre todo en esta época de decadencia, cuando nuestros adversarios han optado por actuar sin ideales ni principios, sin escrúpulos morales de ninguna índole, y se han entregado por entero a la mentira y a la corrupción.

No se puede avanzar sin autoridad moral y esto se tiene en mucha cantidad en este movimiento. Esta cosa es importante. Otro activo de nuestro movimiento.

De igual forma, es una ventaja el que representemos una oposición real, que no actuemos como paleros, que seamos distintos y tengamos un proyecto diferente de nación.

Que, sin titubeos ni vacilaciones, estemos anclados en la izquierda, en el compromiso, para que se entienda qué es la izquierda, el compromiso de luchar con firmeza por la igualdad y la justicia.

Por eso, amigas y amigos, no nos dejemos apantallar con las campañas de desprestigio. Que no nos aturda el ruido mediático. Levantemos la mira, tenemos la enorme responsabilidad de transformar la vida pública del país.

Y entre todos hemos logrado levantar este movimiento, el más importante, que se oiga bien y que se oiga lejos, en la historia reciente del país.

A ver les pregunto:

¿Qué partido, qué organización política, agrupa a tantas mujeres y hombres concientes y comprometidos como los que forman parte de este movimiento?

¿Qué partido tiene la capacidad de movilización que tiene este movimiento?

¿Qué partido tiene la creatividad y el talento de quienes participan o simpatizan con nuestro movimiento?

Contamos con la simpatía de las mujeres y de los hombres más lúcidos del país, de los mejores escritores y de los mejores intelectuales.

Y lo más importante: ¿Qué partido representa la esperanza y la posibilidad de un cambio en beneficio del 90 por ciento de los mexicanos que ganan menos de 9 mil pesos al mes, como lo propone y busca nuestro movimiento?

Amigas y amigos:

Seamos capaces de actuar con paciencia, con serenidad, sin límites. Es tan importante esta lucha que se requiere humildad, mística, trabajo cotidiano, perseverancia, mucha labor de convencimiento y una inquebrantable fe en las causas que defendemos.

Además, no olvidemos que no sólo buscamos un cambio en lo económico, lo político y lo social, sino que aspiramos a crear una nueva corriente de pensamiento, que reconozca y exalte la cultura y la inmensa bondad que hay en nuestro pueblo.

Un nueva corriente de pensamiento para impedir el predominio del dinero, del engaño, de la corrupción y del afán de lucro, sobre la dignidad, la verdad, los valores morales y el amor al prójimo.

Eso es lo más profundo de esta nueva corriente de pensamiento, no sólo ir en pos de lo material, sino de una transformación verdadera, que tiene que ver con una revolución de las conciencias.

Amigas y amigos:

Nuestro movimiento nunca dejará solos a quienes luchan por la libertad y la justicia, y enfrentan y padecen el autoritarismo de la oligarquía y del régimen.

Desde aquí refrendamos nuestro apoyo a los defensores de los recursos naturales y de los derechos humanos.

Exigimos la libertad de los presos políticos del país. No más saña contra los dirigentes encarcelados de Atenco.

No más agresiones al sector magisterial por defender sus derechos ante la reforma a la Ley del ISSSTE y por la llamada Alianza Educativa.

Nuestra solidaridad con los trabajadores y técnicos de Pemex, que fueron despedidos, en represalia por organizarse y defender sus derechos.

De manera especial, amigas y amigos, desde aquí, expreso mi más enérgica protesta por la agresión permanente que enfrenta el periódico Por Esto! de Yucatán, que está siendo acosado injustamente por la Secretaría de Hacienda del gobierno usurpador, mediante la aplicación de constantes auditorías y todo, porque en ese diario se le llama a Calderón usurpador, lo que realmente es, un usurpador; y por ser este periódico uno de los pocos medios de comunicación que informa sobre nuestro movimiento.

Dondequiera que estemos, vamos a estar pendientes de lo que suceda en Yucatán, si es necesario vamos a ir a defender ese medio de comunicación.

Amigas y amigos:

Sigamos trabajando. Seguros de nosotros mismos, sin titubear, que no haya duda, estemos seguros nosotros mismos.

Seguros de que hemos elegido el más humano y el más acertado de los caminos. Seguros de que la razón siempre triunfa. Seguros de la victoria.
¡Viva el movimiento en defensa del pueblo, del petróleo y de la soberanía nacional!
¡Viva la resistencia civil pacífica!
¡Viva la dignidad!
¡Viva México!
¡Viva México!
¡Viva México!

martes, 18 de noviembre de 2008

VIOLENCIA Y MANIFESTACIONES POPULARES




Carlos Montemayor
Violencia y manifestaciones populares

Dijimos anteriormente que los grupos de choque se han empleado también contra manifestaciones populares que no eran originalmente de grave inconformidad social, pero que tras la actuación de los grupos policiales o militares deciden resistir o enfrentar a la fuerza pública. La reacción de confrontación no es, por supuesto, constante; tampoco puede afirmarse que sus consecuencias sociales se prolonguen o se acrecienten a corto o a largo plazos. A ello quizás se debe que estos operativos se apliquen con frecuencia, a pesar de que son susceptibles de producir graves reacciones sociales.

En caso de que las fuerzas de choque vuelvan a acosar marchas o concentraciones de los mismos grupos agraviados al inicio, la respuesta social puede ser más prolongada y de consecuencias más graves. En este sentido, a los cálculos y planeación de tales operativos falta agregar las posibles consecuencias no políticas ni sociales inmediatas, sino las de mediano y largo plazos.

La respuesta social prolongada o acumulada puede asumir diversos grados. En 1967, la represión a la manifestación pacífica de los padres de familia de la escuela primaria Juan Álvarez produjo la guerrilla de Lucio Cabañas. Ese mismo año, la respuesta a la masacre de copreros en Acapulco ocurrió a través de los cuadros de la guerrilla de Genaro Vásquez Rojas. La respuesta a la masacre de Aguas Blancas, en 1995, se demoró un año: fue la aparición de la guerrilla del EPR. En el caso de Acteal, en 1997, no hubo una reacción de las víctimas, sino un recrudecimiento de las acciones de grupos paramilitares en otras regiones de Chiapas y un clamor de la opinión pública nacional e internacional. En el caso de San Salvador Atenco, las autoridades consideraban que el conflicto de 2003 había desaparecido o que se había reducido a una dimensión controlable, aunque quizás minimizaba en exceso su protesta permanente y su simbolismo latente en conflictos futuros. Una mayor latencia sigue teniendo, años después, el conflicto social de Oaxaca de 2006.

El Estado atribuye, por otro lado, diversos grados de “éxito” a las intervenciones de los comandos de choque. Sofocar y masacrar pueden ser mecanismos recurrentes para eliminar o frenar manifestaciones populares pacíficas y de inconformidad social. Las aprehensiones multitudinarias pueden considerar sus niveles de éxito tanto en la desaparición física de inconformes como en la suspensión legal, pero arbitraria, de los derechos civiles de los arrestados. Esto implica, por supuesto, como hemos señalado, la coordinación de varias instancias policiales y militares, mandos políticos, agentes de Ministerio Público, jueces, autoridades carcelarias, servicios médicos, control de información o complicidad de medios. Tales intentos de control de marchas y concentraciones sindicales, campesinas o estudiantiles incluyen y concluyen con aprehensiones multitudinarias y condenas expeditas y selectivas.

Ahora bien, es difícil, al menos en el manejo pragmático de concentraciones populares de inconformidad social en México, marcar una frontera clara entre la contención social y el inicio de la represión o la masacre. El riesgo de fundir esas fronteras ha sido recurrente entre nosotros. Gran parte de las manifestaciones populares comienzan con marchas que ocupan calles enteras en largos o breves trayectos hasta llegar al punto de concentración final. La contención policial o militar en estos casos opera en la vigilancia y acotamiento de la marcha y en el resguardo del perímetro de la concentración última. En ocasiones, la concentración no se halla precedida por ninguna marcha y las barreras de contención se extienden por un perímetro más amplio, a fin de tener bajo control las posibles vías de salida o desahogo de la concentración popular.

En términos también técnicos, pareciera más fácil la contención de concentraciones pacíficas no precedidas por marchas, puesto que hay la posibilidad de un seguimiento puntual de los arribos de contingentes a la concentración y de su desahogo posterior por rutas previstas y controladas de antemano. Pero en ocasiones la contención policial se propone precisamente evitar la concentración, y para ello, en términos técnicos, de nuevo, pareciera más fácil frenar las columnas en marcha que controlar su agrupamiento final. En estos casos volvemos al mecanismo reiterado de la violencia: la vigilancia de marchas o de concentraciones no opera de la misma manera que la contención de una marcha para impedir una concentración o que la acción más compleja de dispersar la concentración misma. En estos últimos operativos, la masacre surge de manera recurrente.

No es imposible distinguir los operativos llamados de disuasión de los de dispersión directa. Tampoco, distinguir los operativos previstos de antemano con los operativos emergentes. Igualmente, haya o no una reacción espontánea o inducida de confrontación con la fuerza pública de las columnas en marcha o de los participantes en una concentración, técnicamente parece natural el deslizamiento de los operativos de disuasión o contención a los de represión y masacre. El inicio y el final del movimiento estudiantil de 1968 puede entenderse por estos mecanismos. En la riña inicial de estudiantes de dos vocacionales y una preparatoria, fue la represión policiaca desmedida el origen de la resistencia estudiantil y de la unificación de estudiantes del Politécnico y de la Universidad. El mismo desplazamiento de acciones agravadas ya ocurrió el 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco con los operativos “previstos” de contención y disuasión convertidos en o alterados por la masacre.



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